«Los mortales nos vamos a tocar el violín a otro barrio»
By redactor On 15 Jan, 2014 At 01:13 AM | Categorized As Para no olvidar | With 1 Comment

EDGARDO IMAS (@EdgImas)

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Gelman visiblemente emocionado, en la visita al club en marzo de 2006. (Foto Federico de Gregorio. Archivo Sentimiento Bohemio.)

—Juan, muchos se preguntan cuándo el Nobel de Literatura volverá a homenajear, por ejemplo en su persona, a la poesía latinoamericana.

—Te voy a decir lo que ya dije en alguna oportunidad: ¿cómo me van a dar a mí el Premio Nobel si soy de Atlanta?

El diálogo entre este redactor y Juan Gelman, fallecido ayer en México a los 83 años, tuvo lugar durante su visita al estadio de Atlanta en marzo de 2006, cuando aún no había recibido el renombrado Premio Cervantes y el último poeta hispanoparlante galardonado con el Nobel era el chileno Pablo Neruda. La respuesta del notable escritor y periodista denota su veta bohemio-futbolística en el sentido de un sino de sufrimiento, casi fatal, que suele caracterizar a todo aquel que se identifica con Atlanta. También su reivindicación del club del barrio, donde mamó sentimientos y vivencias que ayudaron a moldear su vida posterior, su militancia popular y su vasta obra poética: la barra, la milonga, el fútbol, las mujeres.

La muerte de Juan Gelman hará que corran ríos de tinta sobre su literatura, sus artículos periodísticos y su lucha incansable por el juicio y castigo a los secuestradores y asesinos de su hijo y su nuera embarazada y por la recuperación de su nieta, Macarena Gelman. Desde este sitio, naturalmente preferimos resaltar un aspecto menos conocido: su identificación con Atlanta, que quedó en evidencia no sólo con el mencionado homenaje que recibió en el estadio León Kolbowski, sino a través de las notas que hemos publicado en Sentimiento Bohemio, producto de nuestros contactos con él.

En 2003 el proyecto de reabrir luego de muchos años una biblioteca en el club cobró impulso y difusión una vez que se la hubo bautizado con el nombre del autor de Violín y otras cuestiones. Lamentablemente no pudo consolidarse y su efectiva concreción aún es una deuda, pero sirvió para vincular otra vez a Gelman con sus raíces barriales. Por entonces quien esto escribe se contactó con el escritor, residente en México —debió marchar al exilio durante la última dictadura genocida—, quien se lamentó de no tener un texto dedicado a Atlanta. «Sólo menciono al club en un poema, titulado “Se dice” [reproducido al final de esta nota], en relación con la milonga a la que yo iba con los muchachos. Todavía recuerdo a Pugliese tocando y la gente que no bailaba para escucharlo. Don Osvaldo era, él solo, un movimiento de masas», le manifestó Gelman a Sentimiento Bohemio.

Al año siguiente, un nuevo contacto para invitar a Gelman a los actos del centenario del club. No coincidió ningún viaje suyo a Buenos Aires con el cumpleaños bohemio, pero el pedido de que enviara un mensaje para los hinchas fue respondido diligente y afectuosamente. El texto se leyó por los altavoces del estadio León Kolbowski el 11 de octubre de 2004, durante la jornada festiva: «Envío un saludo muy cálido al equipo, a las autoridades y sobre todo a la hinchada del querido Atlanta. Han pasado varias décadas desde que me alegré con sus victorias y sufrí con sus derrotas, viviendo en Villa Crespo. Después el exilio me llevó a otras canchas, pero nunca olvidé ni olvido al club que marcó mi adolescencia. ¡Salud por los 100 años que pasaron y los 100 y otros cientos que vendrán! Los mortales nos vamos a tocar el violín en otro barrio. Atlanta nunca morirá. Juan Gelman».

Pasaron dos años de esas palabras que emocionaron a todo Villa Crespo para que el conmovido fuera esta vez el propio Juan Gelman. En marzo de 2006 se llevaron a cabo en la ciudad de Buenos Aires varios homenajes al poeta; entre otras distinciones, fue designado embajador cultural de la ciudad y doctor honoris causa de la Universidad de Quilmes. El 15 de marzo, Gelman volvió al barrio de su infancia y juventud, y visitó el estadio León Kolbowski, por entonces clausurado y aún con cabeceras de madera. El presidente de la institución, Alejandro Korz, le entregó el carnet que lo ungía como socio honorario de Atlanta. También recibió otros obsequios: una camiseta, un pedazo de tablón y el largometraje Siglo bohemio, sobre la historia del club.

Gelman korz

El presidente bohemio, Alejandro Korz, junto con el secretario de Prensa, Tomás Veitz, le entregan el carnet de socio honorario a Gelman. (Foto Federico de Gregorio, archivo Sentimiento Bohemio.)

Gelman recordó a jugadores de la década del cuarenta, como el temible goleador Luciano Agnolín y a «Carletti; Cruz y Bedia», tal como empezaba casi siempre la formación de Atlanta en aquellos años, con el arquero y la línea de backs. También evocó el viejo estadio de Humboldt 470 y a algunos jugadores de la mejor época de Atlanta en Primera División a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, como Luis Artime, Carlos Griguol y el Gordo Rocha. Pero el momento más emotivo llegó con el recuerdo del tango que se bailaba en Atlanta y en Villa Crespo. Quienes acompañamos al escritor en esa visita al estadio tampoco olvidaremos su llamado a ascender de categoría y a luchar para lograr la reapertura del estadio.

En esa visita al club dejó otros comentarios singulares:

«Yo fui el único escritor que salió del grupo de amigos y lo tenía que ocultar cuidadosamente. Pero los muchachos fueron cariñosos conmigo. Como éramos todos de Atlanta había una cierta solidaridad en la desgracia. Y fijate que en Atlanta me hicieron el homenaje más grande de mi vida, inauguraron una biblioteca y le pusieron mi nombre. Claro, después de todo lo que Atlanta me hizo sufrir, me lo debían, fue una especie de compensación».

«En el grupo que yo frecuentaba se encontraba un amigo nuestro que le decíamos el Sabio. Tenía diez años más que nosotros y cuando discutíamos de fútbol golpeaba la mesa y nos decía: “Muchachos no discutan de fútbol. Ustedes saben que el cuerpo humano está compuesto por un 80 por ciento de agua. Si te calentás seguro que te evaporás”. Gracias a esos consejos seguimos siendo hinchas de Atlanta».

Gelman y yo

Gelman de recorrida por el campo de juego del Gran León.

Tiempo después, Gelman recibió el prestigioso Premio Cervantes, y en julio de 2010, horas antes de la final del Mundial 2010 en Sudáfrica entre España y Holanda, escribía una nota en el diario El País en la que incluyó un párrafo que decía: «Estas modestas reflexiones nacen de quien fue un pibe criado en un barrio de inmigrantes, jugó al fútbol en la calle con una pelota de trapo o de papel atado con una cuerda y eludió tranvías para hacer goles de taquito. Hace más de 70 años que ese pibe es hincha del mismo club. Estaba a siete cuadras de su casa y lo sigue queriendo. Aunque gane».

En marzo de 2012, Juan Gelman renovó su contacto con el pueblo bohemio, y compartió su alegría por el ascenso a la B Nacional, a través de nuestro sitio, con la publicación de una imperdible entrevista que le realizó Juan Ignacio Calcagno Quijano, miembro del staff de Sentimiento Bohemio http://sentimientobohemio.info/?p=4227)

Siempre se habla de la ficcional y entrañable nube bohemia. Esta vez habrá milonga allá arriba para recibirlo y con fondo de violines alguien —quizá Manuela Fingueret u Osvaldo Miranda— recitará este poema:

Se dice

así como hombres y mujeres/en su infinita bondad/

creen en Dios/es posible que Dios/
en su infinita bondad/crea en hombres y mujeres/
crea en mí/ahora mismo/que tengo el corazón violeta de tristeza/

siempre me pareció que Dios bailaba el tango como los dioses/
(en el club atlanta de mi querida ciudad)/
en el salón argentina encantaba a las viejitas
que iban allí las noches de semana

a ver si conseguían un poquito de amor/
aunque fuera de segunda mano
y no tuviera caricias flamantes/
era de ver a Dios alucinándolas con su cariño/

esas mujeres flotaban en el aire/
daban vueltas alrededor del mundo como pajaritos al sol
se les caían sábanas blanquísimas
como Dios mesmo/pobrecito/

recuerdo cuando lo echaron de europa por la cuestión del pasaporte/
o porque Dios era argentino y disgustaba a la junta militar/
le revisaron el doble fondo del candor/
querían ver si estaba haciendo un transporte de amores de izquierda

o sueños clandestinos/porque Dios es así/
su belleza parece una conspiración/
se parece a cualquier hombre o mujer/
la belleza de cualquier hombre o mujer es una conspiración/

decime una cosa/Dios/
vos que pasaste las aduanas de orly/
¿cómo son las aduanas del cielo?/
¿nos van a dejar pasar a todos

para que podamos reunirnos de una vez?/
¿tus aduaneros nos dejarán pasar?/
se dice que sos bueno/
como nosotros somos buenos con vos/

yo sé que te pasás la vida
hablando de la negra/
era bellísima y los dos la quisimos/
le tocabas los pechos para sentir el mundo/

tal vez esto no tenga remedio/
pero vos/que sos Dios/aguantame la almita/
esta noche que nos duelen los daños/* debajo de tu infinita bondad/

(Del libro Interrupciones 2; es el único poema en el que Gelman nombró a Atlanta)

Gelman tablón

Juan Gelman observa un fragmento de tablón de la vieja tribuna de Dorrego que le obsequiaron. A su lado, el dirigente Julio Winnicki. (Foto Federico de Gregorio, archivo Sentimiento Bohemio.)

 

Notas vinculadas

Gelman y las milongas en Atlanta. http://www.sentimientobohemio.com.ar/nota95_gelman.htm

Gelman visita el estadio de Atlanta. http://www.sentimientobohemio.com.ar/137nota_gelman.htm

Gelman y un texto en el diario El Paíshttp://www.sentimientobohemio.com.ar/349_gelman.htm

La imperdible entrevista a Gelman de marzo de 2012 de Sentimiento Bohemio. http://sentimientobohemio.info/?p=4227

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Comentarios

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  1. Luq says:

    qué dolor. Y encima siendo lic. en Letras me vengo a enterar de algo así a través de un sitio de Atlanta… ya veo por dónde van mis prioridades

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