El ambiente político de Atlanta se agita. Oficialismo y oposición se disparan munición gruesa mientras apuntan todos sus cañones hacia 2014. Recordamos cómo se desarrolló en los años sesenta la oposición a León Kolbowski, en plena gestión de quien hoy es considerado un prócer indiscutido.
EDGARDO IMAS (edgardo.imas@gmail.com / @EdgImas)

El presidente de Atlanta, León Kolbowski, introduciendo su sobre en la urna durante las elecciones de 1966.
La aparición de la agrupación Bohemios de Primera ha caldeado el ambiente político de Atlanta de un modo que no se conocía desde hace mucho tiempo. Desde las últimas elecciones en las que hubo dos listas han transcurrido poco más de veintidós años, ya que tuvieron lugar a fines de 1986.
A aquel proceso electoral le siguió, cinco años después, la quiebra del club; más tarde, la venta de la sede y el posterior reapoderamiento de la entidad por parte de los socios una vez que la Justicia resolvió que Atlanta no debía estar más a cargo de un síndico. Sobrevino una década de un único y poderoso mecenazgo, sin voces opositoras que se llegaran a plasmar en algún tipo de agrupamiento político independiente.
A mediados de 2005 se inició la actual gestión, conducida por el doctor Alejandro Korz y cuyo mandato fenece en 2014. Ésa es la fecha que tienen en mente quienes desde el oficialismo —que también se está organizando como agrupación— y desde la flamante oposición orgánica maniobran políticamente casi a diario.
A muchos socios y simpatizantes les parecen extraños y muy duros los choques que ambos sectores vienen manteniendo. En una época en que las redes sociales se encargan de difundir rápidamente cualquier noticia, así como de tergiversarla en ocasiones, son muchos quienes opinan sobre la “mala leche”, la “falta de propuesta” y la “carencia de idoneidad” de uno y otro sector. De todos modos, la mayoría termina definiendo su opinión política y su postura ante los actuales dirigentes y la oposición de acuerdo con el resultado del último partido…
Pero ¿cómo era el clima político en otras épocas de Atlanta? ¿Qué críticas, por ejemplo, recibía en plena gestión quien hoy vemos como un prócer inmaculado, León Kolbowski? ¿Eran injustos y muy duros esos cuestionamientos? ¿De qué forma reaccionaba el oficialismo?
La crisis de 1965
León Kolbowski llegó por primera vez a una comisión directiva en Atlanta en 1958. La lista la encabezaba Alberto Chissotti, un empresario licorero, que ya había sido jugador y presidente del club y su referente más conocido durante los años cuarenta y cincuenta. El 26 de febrero de 1959 estalló la primera crisis y Chissotti presentó su renuncia indeclinable. León Kolbowski, que era vicepresidente, accedió así a la titularidad de Atlanta, que ocuparía por un lapso de diez años en forma ininterrumpida.

Alberto Chissotti, el primer cortocircuito que afrontó León Kolbowski. Su renuncia en febrero de 1959, a escasos meses de haber asumido con Kolbowski de vice, permitió que éste se convirtiera en el mandamás bohemio.
En 1965, la situación económico-financiera era bastante crítica. La campaña de fútbol no era de las mejores, aunque se venía de dos quintos puestos en los campeonatos de Primera División de 1963 y 1964.
Esas necesidades habían llevado a Kolbowski a suscribir en septiembre de 1965 un acuerdo con Boca Juniors por el cual Atlanta les cedería en 1966 a los xeneizes dos jugadores de entre una lista de seis profesionales (Santiago Rico, José Luis Luna, Juan Carlos Puntorero, Marcos Zarich, Jorge Fernández y Jorge Domínguez). Además, Boca podría escoger a dos futbolistas de la Tercera, con excepción del arquero Carlos Biasutto. La operación se concretó finalmente en 30 millones de pesos pagaderos en tres años (los dirigentes bohemios habían solicitado inicialmente 25 en dos años). La gran novedad era precisamente el plazo, algo inédito en materia de transferencias domésticas. El acuerdo con el presidente de Boca, Alberto J. Armando, lo firmó Kolbowski, acompañado por su vicepresidente, Juan José Motta; el tesorero, Juan Trevisi, y el secretario, Antonio Infante. En virtud de lo convenido, a principios de 1966 finalmente pasaron a Boca los jugadores de la Primera Luna y Zarich, mientras que dos jóvenes valores que aún no habían debutado en el equipo superior bohemio, Norberto Madurga y Abel Pérez, también emigraron a la entidad xeneize.

Septiembre de 1965. La firma del acuerdo por la cesión de dos jugadores la Primera y dos de la Tercera de Atlanta a Boca en enero de 1966. El presidente xeneize, Alberto J. Armando, firma el convenio. A su derecha, su par bohemio, León Kolbowski, y el vice de Atlanta, Juan José Motta. Parado, a la izquierda de Armando, el vicepresidente boquense, señor Gil.
El desgaste de casi siete años de gestión se reflejó en varias bajas que había tenido la comisión directiva durante 1964 y 1965: habían renunciado el tesorero Adolfo Francolini y los vocales titulares Manuel Rico Rey, Marcos Micenmacher, Roberto Clavell y José Luongo. Además, había fallecido el protesorero Juan Scrinzi.
Los puestos vacantes fueron cubiertos por Juan Trevisi y Simón Snaidman, como tesorero y protesorero, respectivamente, y las vocalías titulares, por quienes eran vocales suplentes.
El propio León Kolbowski pidió una sorpresiva licencia a principios de septiembre de 1965, por lo que Motta estaba en ejercicio de la presidencia. No obstante, Kolbowski seguía a cargo de los asuntos, como lo demuestra el hecho de que piloteó las gestiones con Alberto J. Armando.
Pero, al margen del acuerdo con Boca Juniors, lo que desató una tormenta política fue la convocatoria a una asamblea extraordinaria para el 3 de septiembre, a las 19.30. El objetivo era la aprobación de una hipoteca por 25 millones de pesos, con el propósito de sanear, según los dirigentes oficialistas, la situación del club. Kolbowski llegó a la conclusión de que no contaría con los votos suficientes, por lo que horas antes de la asamblea decidió postergarla.
La oposición en acción
Los sucesos narrados generaron un clima de incertidumbre y de agitación en el club. Fruto de ello fue la estructuración de la oposición a Kolbowski como Movimiento de Recuperación de Atlanta. El 28 de septiembre de 1965 convocaron a una conferencia de prensa en los salones de la calle Paraná 583. Los voceros fueron Ángel Peralta (ex diputado peronista entre 1952 y 1955, y que había perdido las elecciones de 1951 en Atlanta), José Davilman (ex secretario de Kolbowski entre 1958 y 1961, y que integraría con ese mismo cargo la lista que puso fin al largo ciclo de León Kolbowski al ganar los comicios de 1969, y también presidente del club entre 1972 y 1975) y el doctor Isaac Slinin (ex secretario de Atlanta en 1955 y 1956 y ex representante del club en la AFA en 1957 y 1958). El propósito era que la opinión pública conociera la “desastrosa situación económico-financiera” de Atlanta y exigir el alejamiento de su presidente y la formación de una comisión investigadora de su gestión.

La conferencia de prensa que brindó el Movimiento de Recuperación de Atlanta en septiembre de 1965, pidiendo que se fuera León Kolbowski de la presidencia del club. Ángel Peralta, con Isaac Slinin y José Davilman (ambos, con gafas, a la izquierda de Peralta), fueron quienes hablaron.
El matutino Crónica y los vespertinos La Razón y Última Hora realizaron una amplia cobertura de la conferencia de prensa opositora. Sobre la base de esas tres fuentes, se reconstruye a continuación lo expresado por aquellos dirigentes en contra del oficialismo (los destacados son nuestros).
El señor Ángel Peralta, que inició la exposición, explicó que “el Movimiento de Recuperación estaba integrado por representantes de las tres fracciones en que, tradicionalmente, se dividía el club y que habían coincidido en la necesidad de sanear moral y financieramente la entidad”.
Luego de ironizar acerca de la representación “del 2% de la masa societaria que investían, según declaraciones del vicepresidente, señor Motta”, manifestó que “la agrupación había surgido ante la convocatoria a asamblea en la que la actual CD pretendía hipotecar en 25 millones de pesos las tierras que pertenecían a Atlanta, lo que hubiera significado la liquidación del club a breve plazo, en un año o año y medio”. Peralta aseguró que “nosotros no tenemos motivaciones políticas, sino que defendemos al club, y si hay que hipotecar queremos saber por qué y a quién y cuánto se debe. Se nos prometió mostrar el cuadro demostrativo de las deudas, pero hasta ahora nada se nos ha exhibido y rechazamos por infame y miserable la acusación que se nos hizo de que nosotros propiciamos la venta de los terrenos”. El ex legislador aclaró que “todos los integrantes del movimiento habían sido citados por la comisión directiva separadamente para conversar de la necesidad de aprobar una hipoteca por 25.000.000 de pesos”.
Más adelante, Peralta afirmó que “Atlanta atraviesa una situación irregular: la CD está en minoría por la ‘licencia’ de Kolbowski, sin que se sepa hasta cuándo; las anunciadas renuncias del vicepresidente, ahora a cargo de la presidencia, y del tesorero Francolini, además del deceso del protesorero. Kolbowski debe renunciar, pues ya cumplió su ciclo y se ha transformado ya en un elemento disgregante y no aglutinante dentro de la entidad. Exigimos la designación de una comisión investigadora con amplios poderes que aclare qué pasó con el patrimonio del club”.
A continuación intervino Isaac Slinin, quien señaló que “Kolbowski se afilió a Atlanta en 1950 y llegó a la dirección del club en 1958, cuando el 95% de lo que tiene Atlanta ya estaba hecho. Se poseían 49.000 m2 de terrenos, el local social se inauguró en 1941 y la pileta de natación en 1957, pese a la oposición en ese entonces de Kolbowski. Lo único que hizo fue trasladar 50 metros el estadio. En siete años y medio ningún presidente hizo menos por el club”. El referente opositor aseguró que “Kolbowski no está en condiciones éticas de dirigir ningún club pues está en estado de quiebra; aún no se ha levantado el estado de concurso civil al que llevó a la entidad”.
Posteriormente Slinin se refirió a la reciente transacción acordada con dirigentes de Boca Juniors: “Impugnamos la venta de jugadores a Boca. Se entrega a la mayoría del equipo superior y, lo que es peor, a todo el plantel de las divisiones inferiores. Atlanta no puede legalmente transferir nada, ya que sobre el club pesa un concurso civil y necesita un permiso de la Justicia para ello. Además, la suma que pagará Boca es muy inferior a la que se pidió a Peñarol por los mismos valores. Yo llamo a esto ‘Operación Vergüenza’, y si Armando está contento, es porque Atlanta hizo mal negocio. Por último, Kolbowski está en relación de dependencia con Armando ya que vende autos para él”. El señor Peralta interrumpió para expresar que “el último partido de este campeonato nos toca contra Boca. Si lo perdemos, ¿qué puede pensar el socio acerca del resultado?… Esto compromete la ética del torneo”.

Otro pasaje de la conferencia de prensa que brindaron los opositores a Kolbowski en 1965. A la izquierda, Isaac Slinin y José Davilman; a la derecha, el “Loco” Chiarello y Marchuetta.
Por último habló José Davilman, que manifestó: “El club tuvo un déficit real de 7 millones de pesos en 1962, de 9 en 1963, 14 en 1964, y las previsiones para el ejercicio actual lo hacen calcular en 25 millones de pesos, con lo que el pasivo de Atlanta se elevará a 55 millones. Estamos en concurso civil, y ¿cómo íbamos a tomar una hipoteca de 25 millones si no pudimos levantar una anterior a 4 millones?… El nuevo estadio costó 36 millones y desde 1958 se vendieron jugadores por 60 millones. Entonces, entre el pasivo y estas ventas (en las que no están contados los 30 millones últimos) suman 115 millones. ¿La diferencia en qué se usó?”.
También reseñó Davilman las que, según su opinión, constituían diversas anormalidades, como “los 4 millones de pesos que arrojó la gira del equipo a Israel en 1963 y la concesión de diez años para la venta de bebidas alcohólicas en el estadio, que el presidente presentó a la comisión directiva como hecho ya consumado”.
En sus palabras finales, Peralta amenazó ampulosamente: “No queremos plantear otras cosas que son dolorosas pero que nos veremos obligados a plantear si no somos escuchados, cosas graves no sólo para la institución sino también para el país, y que fueron dichas por el renunciante vicepresidente Motta ante un grupo de asociados a la finalización del partido con Argentinos Juniors. Oportunamente Motta tendrá que rectificar o ratificar esas afirmaciones”.

La oposición que se enfrentó y perdió con León Kolbowski en las elecciones de febrero de 1966. En el centro (de traje), Ángel Peralta, uno de los referentes. Lo acompañan otros candidatos: Norberto Flores (segundo desde la derecha en la hilera superior), Marcos Micenmacher, Juan Chiarelli (tercero desde la derecha entre los parados abajo, con campera negra), Vicente Di Ciano y Víctor González.
Kolbowski defendido por Crónica
El diario de Héctor Ricardo García había tratado bastante mal al mandamás bohemio por la convocatoria a la asamblea finalmente postergada que debía resolver sobre una nueva hipoteca. En una nota, el periodista se mofaba, por ejemplo, de que uno de los puntos a tratar fuera la aprobación de nuevas obras. “Se sabe que lo único previsto es una cancha de bochas, para lo cual se junta el dinero con dos asados”, decía el matutino.
No obstante, semanas después, Crónica incluyó en su edición del sábado 25 de septiembre de 1965 una nota sumamente laudatoria hacia León Kolbowski y muy crítica hacia la oposición. Incluso se recordaba la experiencia de 1947, cuando Atlanta había contratado un dream-team que fracasó y descendió, además de no haber avanzado con la construcción de un estadio en los terrenos linderos donde Chacarita había tenido su cancha hasta fines de 1944, pese a los préstamos recibidos del gobierno de Perón.
A continuación el texto del diario Crónica en defensa de León Kolbowski y su gestión:
“Hace unos años Atlanta era un campito y cuatro tablones. Hoy, Atlanta es un club importante, con local social, estadio, amplio terreno, cancha auxiliar, de básquet, escuela de infantes, pileta de natación, etcétera. Eso fue denominado el milagro de Atlanta. Mucho más, milagro de un club con pocos millares de socios. Cuando grandes entidades, con mayores recursos que Atlanta están en serios inconvenientes económicos, no puede sorprender que Atlanta los tenga. Y, naturalmente, con peores perspectivas por sus obras en marcha, y por lo poco que puede esperar del porvenir, unido a la inflación, que supera todos los cálculos y echa por tierra las mejores ideas.
”Estas reflexiones son sugeridas por las acusaciones que un sector de socios hace al señor León Kolbowski, y las cuales tienen un carácter sensacionalista, al par de impugnarse el operativo transferencias con Boca Juniors. El citado presidente merece a los deportistas en general, no solamente a la gente de Atlanta, el mayor respeto por su obra y el impulso que da a su club. Que las cosas no han salido como se esperaba, eso es natural, porque Atlanta no puede apartarse del panorama general del país.
”No se trata aquí de analizar y justificar errores (¡quién no los tiene!) ni tampoco negar que pueda ser personalísimo en los manejos de la entidad. Eso puede ser, por lo general eso ocurre con todos los hombres que viven el anhelo de las ejecuciones. No se puede andar con vacilaciones ni discusiones si se quiere hacer algo. Tampoco pretendemos que haya acuerdo total sobre lo que hace o no se hace, cuando se ha hecho tanta obra.
”El núcleo de opositores de Kolbowski, al hablar de ‘cien millones de pesos’, cae en el ridículo. Ni en Atlanta ni en clubes de más importancia se vieron nunca ‘cien millones de pesos’. Donde no entra dinero y debe salir mensualmente mucho, no es sorprendente el desequilibrio.
”Atlanta, acosado por la crisis financiera —que sufren también la mayoría de los clubes argentinos—, apeló al único medio que era posible para evitar el caos final. Vender jugadores. Al único que podría comprarlos, a Boca. Porque el mercado de River está cerrado.
”Atlanta no podía hacer otra cosa. Era el remedio heroico. Porque así ha ido sobreviviendo. A sus pocos miles de socios, a sus gastos de club grande, a su aspiración de construir un estadio magnífico.
”Boca le tiró un ‘cable’ y Atlanta lo tomó, porque no le quedaba más remedio. No había otra solución. ¿Acaso se iban a ‘cotizar’ los que buscan defectos ahora? ¿No gritaron antes cuando se vendieron a Errea, Gatti, Bonczuk, Gonzalito, Mario Griguol, Artime y Carone? Siempre vendió Atlanta, y vendió bien. Y todo lo que está en venta ahora fue recibido en canje, es decir que no costó nada. Que supieron elegir y nada más.
”Recordamos que cuando el gobierno —hace muchos años— les concedió dos millones de pesos para un estadio, y sólo puso un cartel anunciando esa obra, que sólo concretó, y a pulmón, Kolbowski y su actual CD. Dos millones de pesos que era doscientos de los de ahora… Entonces Macías era DT, se compró a Pedernera, Burgueño, Soriano, Strembel, De Sagastizábal, Higinio García, etcétera. Hasta el sistema yogui (con el técnico Gleria…). Se tiró la plata por la ventana, pero entonces nadie dijo nada”, finaliza el artículo de Crónica.

El estado mayor kolbowskista a principios de los 60. León Kolbowski, presidente, en el medio, con corbata. A su izquierda,Joaquín Olivera y el subgerente Varela. A su derecha, Simón Snaidman y Juan José Motta.
Reelección y posterior caída
El Campeonato de Primera División de 1965 lo ganó Boca Juniors. En la última fecha, dio la vuelta olímpica al derrotar 3 a 1 en La Bombonera a Atlanta, que finalizó en la decimocuarta posición de la tabla de posiciones. Y, como ya fue dicho, los campeones se llevaron a Luna, Zarich, Madurga y Abel Pérez a sus filas.
El 14 de enero de 1966, una tumultuosa asamblea rechazó la Memoria y Balance y resolvió pasar a cuarto intermedio. Los sucesos acaecidos fueron narrados detalladamente por el diario La Razón y se pueden leer en la nota que este sitio publicó en 2006, http://www.sentimientobohemio.com.ar/167_asambleas.html
Los coletazos de esa asamblea fueron, entre otros, la expulsión en abril de tres socios del club: Arnoldo Henquin (uno de los oradores que más duros habían sido contra el oficialismo), León Beraslawsky y Atilio Rubén Pera (afiliado al Partido Comunista como Kolbowski y cuyo testimonio sobre el particular –recogido por este autor en 2003— se puede leer en el recuadro derecho de la siguiente nota: http://www.sentimientobohemio.com.ar/347_hayasamblea.htm Los tres fueron “amnistiados” ocho meses después y reincorporados como socios.
Días después, 5 de febrero de 1966, cuatro meses después de aquel convulsionado septiembre y de la pirotecnia verbal opositora, se llevaron a cabo las elecciones. León Kolbowski recibió el apoyo mayoritario de los socios y continuó en la presidencia de Atlanta, secundado por Motta.

Una mesa femenina en las elecciones de Atlanta en 1966. Ganó la lista que postulaba a León Kolbowski.
La persistencia de las dificultades económico-financieras, las opacas campañas futbolísticas del primer equipo y el lógico desgaste de tantos años al frente de la institución fueron minando su poder. También el consenso que había logrado en torno al estadio inaugurado en 1960, las buenas campañas en Primera División en fútbol y básquet, el trabajo en divisiones inferiores y el crecimiento social del club. Aun así, en 1967 se inauguraron algunas obras como el sector de prensa en la platea alta y se renovó totalmente la iluminación del estadio.
Así, el 5 de enero de 1969, Kolbowski fue derrotado en reñidos comicios por la Agrupación Tradicional Atlanta (Lista Blanca). La encabezaba el empresario metalúrgico Amadeo Altamura, secundado por Jayim Tarica en la vicepresidencia y José Davilman como secretario. La oposición ganó por 45 sufragios sobre 2.677 emitidos.
Aquella votación marcó el fin de una época, con varios de sus ex colaboradores sumados a la oposición con epítetos de “viejo y dictatorial” y acusaciones de personalismo a quien había presidido Atlanta durante una década. Otro de los ejes de la campaña opositora fueron las malas campañas futbolísticas (Atlanta había jugado la Reclasificación en 1967 y 1968 con equipos de la B) y no seguir vendiendo jugadores “al por mayor”. Y la promesa de “obras” y de “llamar a un concurso de arquitectos para levantar un gran gimnasio cubierto para toda la Capital Federal en el terreno de la cancha auxiliar”.
Uno de los opositores, Mauricio Lerner, en la semana anterior a la crucial votación, se lo decía al matutino Clarín: “La mitad más uno de los integrantes de esta lista colaboró con el gobierno actual. Todos queríamos trabajar, prestar nuestra colaboración, pero nos fue imposible. Porque un gobierno está compuesto por muchos miembros y no por uno solo que haga y deshaga a su antojo…”.
Otro ex colaborador de Kolbowski que se había pasado a la oposición era Segismundo Holzman. Nacido en Zárate y dedicado a la producción artística y publicitaria, se había desempeñado como vocero de prensa de la intervención de la AFA dispuesta por el onganiato a cargo de Valentín Suárez. Hoy preside la Asociación Porteña del Tango. Holzman también habló en los medios en la previa de la elección, prácticamente pronosticando un Apocalipsis bíblico en el club a raíz de la “crisis total en todos los órdenes”. Holzman afirmaba que “existe un estancamiento social por falta de obras que atraigan a la masa societaria; la baja deportiva es consecuencia de la venta desmedida de valores, como Salomone, Kairuz, etcétera”. Y agregaba: “Kolbowski es un líder que no deja que nadie se levante, ni permite que surjan valores, por su absolutismo. […] El actual presidente no acepta nada. Ni buenos ni malos consejos”.
Algunos argumentos sostenidos por Holzman retratan el clima que reinaba en esos días en Atlanta. Por ejemplo, el dirigente opositor afirmaba que “Victorio Spinetto no puede ser objetado como persona, pero no está actualizado en la dirección técnica”. Spinetto había cumplido con escasa suerte su segundo ciclo en Atlanta en 1968. Pero quien lo convocaría otra vez al club meses después sería la misma lista ganadora que integraba Holzman, ya que don Victorio volvió a entrenar la Primera bohemia en 1970. Además, la promesa de “no jugar más Reclasificaciones” no había podido ser cumplida en el primer año de mandato: en 1969 Atlanta disputó por tercera vez la Reclasificación con equipos de la B, quedándose afuera de participar en el torneo Nacional.
En su exposición Holzman también dijo que la indisposición física que había sufrido el presidente en la cancha el domingo anterior “no era real. Era una pantomima para impresionar”.
La oposición había denunciado en los medios gráficos el 29 de diciembre que en el local de su agrupación, en Corrientes 5889, habían sido arrojadas bombas incendiarias que causaron daños pero no víctimas.
Kolbowski, días antes de perder aquella elección, había manifestado a la prensa sobre la oposición: “Aquí no pasa nada. Está todo inflado por los enemigos. […] Cuando hay elecciones siempre afloran los aventureros. Yo estoy tranquilo. Hace dos años estuvieron trabajando ocho meses, mientras que yo en dos días les gané…”.
Salvando las distancias, algo parecido a lo que le sucedió en 1789 al rey Luis XVI: enterado de la toma de La Bastilla, preguntó sorprendido si se trataba de una simple revuelta. La ceguera del poder es inexorable. En cualquier ámbito y época.

Amadeo Altamura, el presidente que derrotó a Kolbowski en las elecciones del 5 de enero de 1969. Con Davilman se alternaron hasta la llegada de Hugo Masci, en 1977.

