El cofre de los archivos. Recuperamos viejas producciones de Sentimiento Bohemio. En esta oportunidad actualizamos una nota publicada hace una década. Las figus bohemias en la historia, y una versión agregada con la increíble colección de Fabián Lapolla, ex jugador del club.
PRODUCCION ESPECIAL
Las figus bohemias
POR EDGARDO IMAS (edgardo.imas@gmail.com)

Figuritas del equipo de 1962: de izquierda a derecha: Miguel Ángel Sánchez, Oscar Alejo Clariá, Julio Alberto Nuin, Miguel Ricardo Vignale, Carlos Timoteo Griguol, Mario Bonczuk, Norberto Conde, Eduardo Balassanian, Eduardo V. Domínguez, Juan Alberto Castro y Jorge Hugo Fernández. (Gentileza Edgardo Imas.)
Varias generaciones de argentinos y de bohemios crecimos y jugamos con ellas, guardando tantos gratos momentos y recuerdos en nuestras memorias. Su simple mención trae ipso facto pasajes de la infancia, escenas de juego y también de peleas en recreos escolares y en cualquier patio o vereda, y -por qué no- la pasión y la obsesividad que conlleva cualquier emprendimiento coleccionista.
“Tapadita”, “pucherito”, “chupi”, los más modernos y apocopados “late”, “nola”, y otras expresiones similares formaban parte de la jerga. La actividad poseía también su faceta frustrante que se resumía en “la difícil”, en la inasequible. Nos estamos refiriendo a las “figus”, cuyo universo era muy amplio y segmentado no sólo por tema sino también por género. Autos, futbolistas, para los varones; en cambio, para ellas las hacían con la forma que seguía la silueta del personaje y luego hasta vinieron decoradas con brillantina.
Las figuritas de fútbol fueron quizá las más populares por la repercusión que ha tenido ese deporte en nuestro medio. Durante muchas décadas constituyeron casi la única aproximación de niños y jóvenes de todo el país para conocer las caras de todos los cracks idolatrados, salvo alguna foto publicada en las secciones deportivas de diarios y revistas. Claro, antes no había televisión, y cuando ésta llegó al fútbol -en 1951 se televisó el primer partido en directo-, no se pasaban cuatro partidos por día.
Lo que había empezado como un señuelo para la compra de golosinas o cigarrillos, luego se convirtió en un producto especial con sus características y sus leyes de mercado. Así los sobres contuvieron figuritas de cartón -preferentemente de forma circular, aunque no la única-, tan aptas para el juego en cualquier lugar, rodilla en tierra, por supuesto. Se atesoraban en álbumes, pero verlos completos implicaba conseguir las difíciles, aquellas que provocaban el enojo ante cada apertura de un nuevo sobre comprado en vano.

Álbum de chocolatines Águila con jugadores de 1931. Éstas son figuritas correspondientes a una de las formaciones que presentó Atlanta en el primer campeonato profesional de la Argentina. En el medio, la insignia oficial del club; arriba, vemos impresas la fecha de fundación y la dirección de la secretaría de la institución. De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, Roberto Basílico, Atilio Domingo Maccarone (arquero), Ricardo A. Tabares, Lorenzo Saint Esteven, Enrique Stefenón, Jorge Alonso, Juan Romano, Plinio Giribaldi, Damián Ordóñez, Manuel Benavídez y José María Casullo. (Gentileza Dino Barone,)
Con el correr de los años la modernidad y la globalización metieron la cola -¡en dónde no!- hasta en este ámbito: llegaron las autoadhesivas, ya no hubo juego y, además de jugadores, llegaron los guerreros nipones de todos los pelajes.
Para los hinchas de Atlanta más jóvenes no sólo esto último fue un obstáculo para juntar figus de los jugadores del club. Generalmente, las colecciones de figuritas involucraban a los clubes de Primera División, y desde 1979, con la sola excepción de 1984, Atlanta no milita en la categoría superior.
Esta nota pretende acercar al lector a aquel fascinante mundo de una actividad tan ligada a nuestros mejores recuerdos, aquellos en los que sus protagonistas reales se desprendían de álbumes y figuritas, se transformaban en seres reales, de carne y hueso, y solían entregarnos tanta magia en un campo de juego.

Figurita Monterrey de jugador de Atlanta de 1912. (Extraída del libro “Malditas difíciles”, de Rafael Bitrán y Francisco Chiappini, editado el año pasado.)Atlanta de 1912. (Extraída del libro “Malditas difíciles”, de Rafael Bitrán y Francisco Chiappini, editado en 2003.)

Figurita de Juan Carlos Puntorero, que despertará la ira de muchos bohemios y no bohemios, pero no por las condiciones futbolísticas del ex volante que estuvo en el club entre 1962 y 1967 -que por otra parte dejaron un grato recuerdo- sino porque era “la difícil” y que preocupó a una gran cantidad de niños y jóvenes. (Extraída del libro “Malditas difíciles”, de Rafael Bitrán y Francisco Chiappini, )

Figurita de Alfredo Manuel Torres, de 1978, cuando el exquisito volante se estaba afirmando en la Primera División Bohemia, en la que había debutado el año anterior. Al año siguiente sería campeón mundial juvenil en Tokio, Japón, y en 1983 campeón de la B con la camiseta bohemia. (Extraída del libro “Malditas difíciles”, de Rafael Bitrán y Francisco Chiappini,)
La increíble colección de Fabián Lapolla
Fabián Norberto Lapolla es un ex jugador de Atlanta que hoy posee una enorme colección de figuritas de fútbol. Hizo todas las divisiones inferiores en el Bohemio, donde se consagró campeón en 1980 en Octava División y luego en 1985 en Tercera División, ambas de la vieja Primera B. En la Primera de Atlanta debutó el martes 11 de noviembre de 1986 (Atlanta 1 – Villa Dálmine 1). Jugó 12 partidos en el equipo superior, todos en la B Metro 1986/87. Luego siguió su carrera en Argentino de Quilmes, Defensores de Belgrano, Colegiales y Leandro N. Alem.







































































